
Anoche tuvimos la dichosa cena en
‘Chez Jenny’. Pese a lo caro que era el menú tampoco era para tirar cohetes, aunque la compañía fue de lo más agradable. En mi mesa estaban dos portugueses de
la Universidad de Porto (uno de ellos tenía un peinado a lo duque de
Braganza) que eran bastante
majetes. Me hicieron pensar si no sería una buena idea hacer un viaje por Portugal en coche parando en
Mérida a la ida y visitando
Lisboa, Porto,
Coimbra,
Braganza…Me dijeron que cerca de
Lisboa hay pueblos con castillos muy chulos. También compartí mesa con
Michael,
Jim y
Bea (dos americanos y una española, casualmente de
Cartagena, que vive en Madrid).
Me quedé atónito de lo difícil que es coger un taxi en esta ciudad. Había colas en las esquinas de las calles y algunos se adelantaban y asaltaban a los taxistas en medio de la carretera..., con lo cual decidí volverme al hotel en metro y ahorrarme el dinero.

Finalmente esta mañana me he levantado con el pié derecho (digo eso porque es lo más racional cuando se va a un congreso) y he decidido ser malo y hacer pellas. No me apetecía nada escuchar mas ponencias de econometría, macro dinámica, recursos naturales y comer sandwiches durante el lunch así que, tras desayunar en mi hotel de Montpartnasse, he decidido coger la maleta y mudarme al nuevo (que pensaba que estaba relativamente cerca) donde voy a pasar los seis días restantes. Vuelvo a estar cerca de Porte D’Orleans justo enfrente de la Cité Universitaire, donde comienzo el curso el lunes próximo.
Durante el largo paseo al nuevo hotel (estaba a 4 paradas de metro) no paraba de encontrarme con policías y pensaba que narices pasaría. Al llegar al Boulevard de Raspail me he dado cuenta que era el punto de partida del desfile del orgullo gay parisino y que estaban preparando todas las carrozas. Las carrozas eran parecidas a las españolas aunque menos folcklóricas…

No he parado en todo el día. He estado en la Saint-Chapelle, he visitado el Pompidou, y La concierge. He comprado un bono de dos días que te permite visitar todos los museos que quieras y lo pienso amortizar bien.
Más tarde he comido por Les Marais, y por la tarde he visitado Notre-Dame y escuchado misa allí. También he entrado a otras iglesias como St. Merri (había boda y todo), St. Severin y St Julien le pauvre. Dicen que cuando entras a una iglesia nueva hay que pedir 3 deseos y uno de ellos se cumple, así que a ver si es verdad…

El Pompidou no es gran cosa, pero cuando subes arriba del todo (tras mil escaleras mecánicas) las vistas de la ciudad son muy chulas…
He pasado por delante del Hôtel d’Ville y he sucumbido a la tentación de ‘les soldes’ y he entrado a un par de tiendas a comprarme algo. Menos mal que la tarjeta no ha llegado a echar humo. Es increíble el mogollón de tiendas que hay por esa zona de lo más peculiar. He estado a punto de comprar en una boulangerie la baguette magique que veis en la última foto, jajaja. Mon dieux, quelle calamité! (si hubiera visto ese escaparate Lola la que hubiera liado...)

Creo que por hoy ya he terminado mi journeé porque he caminado durante 9 horas y no siento las piernas ya. Mañana espero madrugar y como tengo el pase para los museos iré al Louvre y al D’Orsay, aunque mucho no me entretendré...
Espero que lo paséis de vicio esta noche en el doblete cumpleaños (tomaros alguna a mi salud) y ya veré las fotos del evento. Me hubiera gustado ayudar a Gustav en su mudanza a la calle de la Gloria pero no se puede estar en todas partes. La pobre Luna no va a saber ya en que casa vive con tanto cambio…
Tengo poco tiempo para comprar regalos pero algo pillaré si puedo, pero si no aparezco con algo no os lo toméis a mal...Lo que sí que estoy haciendo es chapurrear mucho francés y me entienden, lo cuál no está mal. Caminando solo se va bastante rápido para ver las cosas, lo único es que me da corte pedir que me hagan alguna foto, pero una vez vencida la vergüenza no me da reparo alguno.
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